Una leña bien seca arde mejor, da más calor y ensucia menos la estufa y el conducto de la chimenea. Estas son las señales que conviene revisar antes de comprarla o de usarla.
La humedad ideal: menos del 20 %
Para una combustión limpia, la humedad de la leña debe ser inferior al 20 %. Por encima de ese valor, parte de la energía se gasta en evaporar el agua de la madera, el fuego cuesta más de encender y aparece más humo. Un medidor de humedad para madera es la forma más fiable de comprobarlo: basta con partir un leño y medir por el interior.
Cuatro señales a simple vista
- Grietas en los extremos. Los leños secos suelen mostrar fisuras en los cortes.
- Peso ligero. Un leño seco pesa claramente menos que uno recién cortado.
- Sonido hueco. Al golpear dos leños entre sí, suenan huecos y no apagados.
- Corteza suelta. La corteza se desprende con facilidad y la madera pierde su color vivo.
Cuánto tiempo necesita para secarse
El secado natural requiere como mínimo entre 18 y 24 meses. Es el tiempo que damos a nuestra leña para garantizar una humedad inferior al 20 %. Se entrega a granel por estéreo (metro cúbico apilado), y es adecuada tanto para estufas como para chimeneas abiertas e insertables.
Cómo conservarla en casa
Apílala en un lugar ventilado, separada del suelo y protegida de la lluvia. Así mantendrá su humedad baja durante toda la temporada de calefacción.